Expertos se encuentran trabajando y desarrollando una nueva terapia a la que han llamado “reprocesamiento del dolor”, en la que se busca reprogramar al cerebro para enseñarle que el constante sufrimiento también puede ser moderado y hasta cierto punto tratado,
El dolor crónico afecta aproximadamente al 20% de los estadounidenses, según reportan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de ese país. Por las devastadoras consecuencias de la adicción a los analgésicos opioides (que solo en 2019 mataron a casi 50.000 personas en los Estados Unidos), los investigadores han buscado tratamientos innovadores ajenos a los nuevos medicamentos.
Las investigaciones médicas con abordajes alternativos están "disparándose con intensidad", dice Padma Gulur, directora del programa de estrategias para el manejo terapéutico del dolor en el Sistema de Salud de la Universidad de Duke, y aclara, "Sinceramente, todos estamos buscando opciones no opiáceas ni farmacológicas", para evitar los efectos secundarios indeseados y la adicción.
Un campo de investigación prometedor es consiste en entender de qué manera la catastrofización ante el dolor (que consiste en pensar que uno nunca mejorará, que lo que a uno le pasa es lo peor del mundo o que esto le arruinará la vida) juega un papel importante en la concretización de esas predicciones negativas.
Este efecto dista mucho de ciertos comentarios desdeñosos, como "todo está en tu cabeza", que los pacientes con dolor crónico a veces reciben de los médicos cuando no pueden precisar una causa física, explica Yoni Ashar, psicólogo en el Centro Médico Weill Cornell y coautor del estudio en el que participó Waldrip.
A algunos investigadores contemporáneos incluso les desagrada el término "catastrofización", porque puede implicar que es culpa de quien lo piensa.
"Puedes sufrir un dolor debilitante muy real sin tener una lesión biomédica en el cuerpo debido a los cambios en las vías de procesamiento del dolor", explica Ashar. Según comenta, resulta que "el principal órgano del dolor en realidad es el cerebro" y es por eso que, para algunos pacientes, los tratamientos como la terapia de reprocesamiento del dolor parecen ayudar.